El ajetreo del pueblo
A pesar de estar contenta de vivir por fin en mi pueblo (pero no aún en mi propia casa, que será la semana que viene [toco madera]) pues hay algo que me preocupa ( aparte de que hay más bichos): mi Pablo se está quedando en las últimas. Come menos que hace un año y hace cien veces más ejercicio o más.....y claro, eso se nota. Sólo le queda cabeza y su "pichita", que con los tirones que se pega va a más y no a menos. Mi suegra me dice que su Antonio (el papá) se criaba igual y a mi sobrino Jose Luis le pasa lo mismo. ¡¡¡Si es que no paran!!! Y yo, pues mientras lo vea con fuerzas y alegre, me resigno.
El otro tema que me preocupa son las horas de sueño. En granada se acostaba como mucho a las 10 (eso sí, todavía no había entrado de lleno el verano) y aquí es de las 11 en adelante. Y eso no es lo malo. Lo malo es que encima de que se acuesta tarde pues a las 8 como muy tarde está levantado. Y así tiene los ojitos rojos.
Digo yo que cuando no aguante el ritmo de vida que lleva comerá y dormirá mas, o por lo menos, no se moverá tanto. Ya os contaré.
Espero que cuando nos mudemos lo pueda volver a meter por vereda (con el trabajito que me ha costado criarlo bien, con sus costumbres ya hechas) y ahora voy a tener que empezar de cero.....
Ay!..........
¡Así es la vida!
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