

ayer fue el primer día de mi niño en la playa y propiamente dicho. Había estado muchas veces antes pero de paso y en invierno. Ayer, cubito en mano, embadurnado de crema y con sobrero, muy a su pesar, nos dispusimos a pisar la arena cuando "ay ay ay" le había entrado arena en las zapatillas. "hijo, no pasa nada, a mamá también le ha entrado, ahora nos la quitamos". a lo que siguieron mucos otros "ays" y finalmente dos brazos abiertos para que lo cogiera porque no estaba dispuesto a llenarse los pies de arena. Recorridos los 30 mts hasta el lugar elegido y clavada la sombrilla entre las piedras (porque no es ni arena lo que hay en Almuñecar) le quité la camiseta y los pantalones y también las zapatillas para sacarle la arena. Todo fue bien hasta que puso los pies fuera de la toalla y se le metieron los "chinitos" entre sus dedos. "ay ay ay ay ay ay" y señalando con el dedo a sus pies...."madre mía que chiquillo más delicao" pensé. Y así pasó el día, chillando cada vez que se ensuciaba (él o yo o su papá) y llorando cuando lo acercábamos al mar (la olas eran monumentales) porque le daba miedo.
Menos mal que todo tiene remedio y el de esta situación fue irnos a la piscina, que allí no hay arena ni olas y al niño le encanta. Hasta se daba ahogadillos el enano!!!
Cómo son los críos, madre mía.
(no voy a la playa hasta que se me olvide el mal rato).
besitos para todos, en especial al niño de mis ojos: Pablo
Mientras descargo y no las fotos al ordenador os dejo estas que son de Mayo

No hay comentarios.:
Publicar un comentario