lunes, noviembre 06, 2006


En halloween, cada vez más implantado en España, uno de los personajes más típicos son los gatos negros, además de brujas, fantasmas, zombies, etc. Así que ni corta ni perezosa le pregunté a mi hijo de 23 meses si quería que lo pintara. Me dijo que sí y le dije que se estuviera quieto y que después se llevaría una sorpresa al verse en el espejo. efectivamente: se estuvo muy quieto y al terminar lo cogí en brazos y nos miramos al espejo, a lo que siguieron muchas carcajadas y su carita de felicidad. Eso sí, me costó llevarlo a casa de los abuelos para que lo vieran.
Así es cómo quedó.

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